miércoles, 10 de junio de 2015

Ego


¿Qué vivir cuando todas las vidas son la misma? ¿Qué escribir cuando todas las historias se repiten? Uno se cae cuando ya se cayeron otros antes. Otros a su vez se levantan y se caen más tarde. El que se cayó primero se levantara después, el que se levantó primero se caerá después y así, la misma retahíla, el mismo cuento, las mismas vidas. Uno es lo que ya otros fueron, lo que otros son pero yo, egoísta individuo lo quiero todo para mí. Mi dolor, mi amor, mi felicidad, mi yo, mi café con leche y mi mujer, mis hijos y yo de nuevo. Mi dinero, mi casa, mi trabajo y mis vacaciones. Puro egoísmo. Nos creemos el centro del mundo cuando somos el mundo entero. El universo. No hay un yo, hay un todos. Soy el que entra a comprar el pan, pero también soy la que se va de vacaciones. No hay yo sin otros. No hay otros sin yo. Por eso lo que siente y piensa uno también es lo que pienso y siento yo. Complicado ser uno mismo cuando estamos repetidos, cuando parecemos productos de una cadena de montaje, cuando inmersos en este sistema corrompido dejamos que nos anulen, cuando nos ahogamos sin llegar a la orilla, sin intentar si quiera nadar para salvarnos. Egoístas. Por eso todas las historias ya están contadas, y todas las guerras y vidas. Por eso el que escribe  escribirá sin duda la misma historia cien veces contada, mil. Por eso somos tan poco originales. Vamos a la idiotización más absoluta. Nos quieren dormidos, entretenidos, pasmados para ellos, para los cuatro poderosos. Les conviene que nos peguemos entre nosotros, que nos matemos entre nosotros para ellos. Solo ellos. Y todo eso ocurre por lo mismo: Ego, yo. Y así nos va…y así nos seguirá yendo. Me voy a tomar mi primera cerveza.