jueves, 21 de enero de 2016

Pies


Me rozas con tu pie frío sobre mi pie caliente y me estremezco, como si me acariciaras con tus uñas la espalda, como si recorrieras mi vientre con tu lengua húmeda de deseo, caliente por besarme. Mi columna serpentea temblando y gimo, y muevo yo también el pie buscando tu pie, y tú lo apartas jugando porque todo es un juego; el amor es un juego y el sexo es un juego y hablarte es un juego, y disfrutamos jugando... y siento de nuevo tus dedos aún congelados porque desnudos debajo de las sábanas, y yo hago como que me enojo y me giro para al minuto buscarte. Tú y yo, no necesitamos más. El amor es rozarnos con los pies bajo las sábanas.